[sacudo el polvo y sigo sin entender, si hay un porqué, si va a doler]
"Trastorno de la Entropía Doméstica".
La explicación de este chiste (o diagnóstico cotidiano) radica en el principio de correspondencia psicogeográfica: "Como es adentro, es afuera". Analizado desde el imaginario instituyente, una casa patas arriba no es un descuido; es una sutil estrategia de camuflaje cognitivo.
Si los pensamientos propios devienen en un rizoma inmanejable, es vital que los objetos físicos repliquen ese caos para no generar un choque cultural al despertar. Ordenar el living implicaría imponer una estructura rígida, alienante a una psique que solo quiere habitar su propio desorden. Se sacraliza lo mundano para que el entorno resuene con la neurosis del habitante.
Perder las llaves es la resistencia definitiva contra la obligación institucional de tener que salir a la calle.
La sumatoria matemática-psicosocial se opera bajo la siguiente regla de tres:
Una aberración psiquiátrica y una ordinariez estética, sin mencionar lo absurdo de su lógica matemática, pero completamente operativa para evadir la culpa en cada tarde.
Nota al pie: La limpieza ortográfica y el orden estructural de este caos mental fueron mediados por un algoritmo de Inteligencia Artificial que sufre de sobreintelectualización.
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