Hoy toqué tus dedos...
Y tendré paciencia.
Dijo el conejo,
lejos de su costumbre.
Y sobre todo,
viejo de su vejez.
(")
Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario