Desde niño siempre usé el reloj adelantado…
hace mucho que no lo hacía,
lo intenté, pero tuve que engañar al tiempo de nuevo.
De otra forma, no llego.

Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...