Mi arcada finalmente se convirtió en bostezo,
y así se esfumó mi paseo por la realidad.
("Los hombres no se enamoran", Altamira 2012)
("Los hombres no se enamoran", Altamira 2012)
Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...