Incluso lo perfecto
tiene su reflejo,
tiene su reflejo,
en un oscuro laberinto
en donde cree ser feliz por un instante.
en donde cree ser feliz por un instante.
(...)
Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...