20 octubre, 2011

Etiología de un instante...


Lentamente,
la ausencia de tu imagen se fue transformando
y tu rostro comenzó a desaparecer...

Cada hermoso momento se fue almacenando,
como granos de arena en un reloj
de un tiempo lejano,
con todos los sabores y colores
con aventuras y desventuras,
cuantos soles... cuantos sueños...

Tu silueta se va...
Deja conmigo una estela mágica y llena de nostalgia...
y se lleva consigo recuerdos maravillosos, que solo fueron posibles
en nuestro viaje, fundidos en eternos abrazos.


(Extracto de "El libro de los amores ambiguos", Altamira; Ilustración: Cartas a una Sirena, Altamira)

La altura del puente Apablaza

Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...