"¡Se supone que debería estar carreteando!"
Dijo Altamira a Laura,
mientras expiraba su cigarrillo en la pizarra.
(...)
Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario