Tibio al principio,
pero acontece un hermoso frío,
que me hace volver a desear...
el cálido abandono.
(Cuenta regresiva, Altamira)
Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...
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