Sus escapes ya no eran normales,
perdía las llaves,
moría ahogado,
se atravesaba sables y sangraba hasta morir.
Harry alguna vez,
el maestro escapista,
falló.
(Altamira)
(Altamira)
Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...
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