19 julio, 2012

Aemulāre...

(Tell me lies, tell me sweet little lies...)


Ahí, donde todo era mentira...
cada lágrima, y cada dolor.
Cada sonrisa, y esa piel... 
Construcción ficticia de un Te quiero que nunca existió.

Todo un espejismo...
Siempre, una idealización de una figura de arcilla.
Una caricia que proyectaba siempre un fin...
Y así fue como Moisés nunca pudo ver su tierra prometida...


...así fue como vimos desaparecer nuestro paraíso.
Ese que construimos... lleno de noches inconclusas.

Altamira.

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La altura del puente Apablaza

Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...