13 julio, 2011

Ausencia I...

Le regaló su sonrisa,
y cuando miró sus ojos
vió que dentro había solo oscuridad y desorden,
cerró los suyos y deseó con su alma
entrar, ordenar, despejar, limpiar...

Cuando abrió la puerta pudo comprobar,
que para todo era demasiado tarde...



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La altura del puente Apablaza

Yo no te quiero de querer, Te quiero de querer. –Quizá esa es la promesa de tu muerte– dijiste mientras acariciaba tu vestido blanco de seda...